La chica de la bilis negra
escupe su voracidad
en el tercer tiempo.
La furia y su cotejo,
impotencia ante la muerte.
La culpa, para no olvidar.
Lo insondable,
lo hermético,
misterio de aguas abismales.
Abisal.
Rugen los tentáculos
de lo no nombrado.
De lo no esperado.
Aguijón de sal,
como el sapo se hunden,
una y otra vez.
Ricardo Baviera
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