martes, 10 de junio de 2014

Tablero


Como tablero
de ajedrez viejo, de
madera roja.

Departamentos,
cubículos donde la
gente transforma

microcosmos. Con
olor a cebolla y
llanto de bebés.

Espacios mutan,
metamorfos habitan,
sin saber qué son:

reflejo de un
espejo quebrado y
veteado, sucio.

Superficie que
cambia como también quien
se para allí hoy.

Sin saberlo, sin
reconocerlo, hasta
que cumple años.

O hasta que las
canas florecen, o las
ganas se mueren.

O el hígado
se queja de la misma
ginebra de ayer.

O hasta que el
viejo de al lado larga
olor (ha muerto).

Y su puerta la
derriban, y otro día
comienza. Otro.


Ricardo Baviera

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