Verlo morir de una forma diferente
a la que nunca vi
baleado a través de una puerta
en una venganza
de quiénes? no sé.
Bailar con la desconocida
delgada joven, hipnotizante
con su danza, con el beso
bajo la mirada del pasado
reprobando.
Una fraternidad en el delta,
siempre en el agua
de caras que no reconozco salvo pocas
queridas
y a sus espaldas un barco inmenso.
Barco que parece represa ya que
obstruye casi todo el flujo del agua
y lo único que atino a decir, cuando
nos sentamos todos arriba, en el borde
es que lo importante es poner el cuerpo.
Ricardo Baviera
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