domingo, 20 de julio de 2014

Una preciencia

Un edificio lujoso
entre baldosas gastadas,
entramos
sin saber cómo salir.

Bajamos al sótano con la esperanza
de encontrar una salida
y en un hueco de medianera
lo escuchamos gruñir.

Rompe la noción de pared.
Entre las sombras y con un bastón largo
amenaza con golpear
si intentamos pasar.

Salimos.
Boca tiro,
sangre hiela,
mirada dice.

Entre los aullidos,
ciudad amanece,
no sabemos si avanzar

o dejarlo atrás.

Ricardo Baviera

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