hacia la caja del camión
en marcha.
Tiendo una mano
y suben.
Me río de mis cortos brazos.
Te lo presté y
lo dibujaste todo.
Me molestó hasta que le tomé cariño.
Esa mirada me hizo entender
que a la academia
la disfruto y la aborrezco.
Todos los peces pequeños
que se han caído de sus peceras
de noche piden un poco de aire.
Entre vidrios y agua,
agua viva,
suspira.
Caer tendido en un colchón tirado en el piso,
ebrio,
y levantarse para volver a emborracharse.
Cierta melancolía
en el último tramo de vuelta,
colectivo.
Ciertas intenciones,
encontradas,
pero cargadas de incomprensiones.
Todas las referencias, todas las escalas,
cambian perspectiva,
cuando entiendo por qué vos.
Ricardo Baviera
No hay comentarios:
Publicar un comentario