El demonio del palmar
Dos décadas y
está encerrado
media pasaron
debajo de unos gruesos
desde su retirada.
tablones,
Su cabellera se asemeja
de madera,
a un durazno, con
esperando el cénit de la luna.
cortes rectos.
En este cruce de caminos,
Se nota que es el
cubierto por los árboles,
mismo peinado que
mucho se pide,
usaba en la cancha.
mas aún,
Se nota que su cuerpo
mucho se paga.
fue atlético alguna vez.
Se nota la vejez.
Ricardo Baviera
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