A nuestra amistad, Guillermo Rho
Recién me enteré. Unos cuantos
momentos vinieron a mí, pero lo más pregnante fue tu sonrisa
enmarcada por tu bigote poblado. Esa sonrisa que te caracterizaba,
cuando charlabas con los desconocidos, siempre buscando, aunque sea
por un momento, conectar con el otro, romper con la frialdad. Hablar
para conocerse. Hablar para no sumirnos en la indiferencia.
Mi adolescencia transcurrió
pasando el tiempo juntos. En esa época fue cuando me di cuenta de
que la diferencia de edad con el otro no es un impedimento para
establecer un vínculo. De que tus anécdotas, y mis preguntas, se
complementaban. De que ambos rescatábamos ciertos aspectos del
vivir. Somos personas en la búsqueda, constante. No nos es propio el
estancamiento, el sedentarismo del cemento fraguado, que se secó.
Estamos constantemente construyendo, y cuando una pared se seca,
tomamos la maza y la demolemos. Para no caer en el dogma. Para seguir
siempre preguntando, espíritu inquieto.
Recuerdo tu cumpleaños, poblado
de músicos, tocando todos por turnos hasta el amanecer. Recuerdo mi
inseguridad al subirme a tocar con gente con mucha más experiencia
que yo. Pero lo que no voy a olvidar es el gesto cálido que me
inspiró confianza. Ese sentimiento de comunión entre músicos que
no se conocen, que, hasta cierto punto, provienen de tiempos y
espacios diferentes. Que la música que escuchan no se parece. Pero
que tocando se entienden, por fuera de las palabras.
Me mandaste tu novela, y nunca
pude verte como para comentarte al respecto. Valoré mucho que
confiaras en mí para que opine sobre ella. No es fácil escribir. Y
mostrar. Es exponerse, es andar, por momentos, con el corazón en la
mano. Y en este momento me encuentro escribiendo, y te escribo. Sé
que no lo vas a leer. Pero eso no es lo que importa, porque en estas
torpes y breves palabras, vivís. Porque nuestra amistad sigue
presente. Porque mi manera de encarar las cosas hoy, tiene mucho que
ver con los sentires de esos días, bohemios.
Corazones vagabundos. Cigarrillos y café. Caminatas y rodeos.
Guido Bruno
https://mega.co.nz/#!vMcADaAR!8n8sbXDJCbyTq9elsvDvvL2pS5mq2eC7ZLfAmAOlDqM
ResponderEliminardescargad,! che pudieron ver lo de zbigniew? que mas dije que les iba pasar? el de bianchini no permite comentarios no?
mariano, cómo va, agregué unos comentarios mediante disqus pero lo terminé sacando porque me agregaba un formulario en el índice detrás de cada link y quedaba bastante feo, me contacté con el soporte pero por ahora nada, quizás tenga que ver con el theme, voy a ver si lo puedo resolver este finde. Con el botón de ASK se pueden mandar mensajes privados a la cuenta de tumblr si no mee quivoco, pero entiendo que no es la idea.
ResponderEliminarpd. me encantó rybczynski, un crack